domingo, 29 de enero de 2012

Reflexiones...

Últimamente, sobre todo las navidades pasadas, ocurrieron ciertas circunstancias que me llevaron a preguntarme muchas cosas, especialmente relacionadas con la causalidad, es decir, que los acontecimientos que nos acontecen (Perdón por la redundancia) suceden por algo, por un motivo.

Sigo si creerlo, si todo sucediese por un motivo o por una razón, las posibilidades que existirían, las variables, serían infinitas.Cada individuo es diferente, por decirlo de manera coloquial "cada persona es un mundo", la misma causa no genera en nosotros el mismo efecto que puede generar en otro individuo. Por tanto, para admitir una causalidad sería necesario aceptar la existencia de un ente o ser capacitado para estar en todos lugares y en ninguno al mismo, de tener conocimiento absoluto sobre el conjunto de todo y que no se viese afectado por el paso del tiempo, o por lo menos, a un ritmo radicalmente distinto de nuestra concepción de tiempo. Es decir, la existencia de Dios. Desde luego es posible, pero mas que improbable, me niego a creerlo, si existe la causalidad, existe el Destino, y si existe el destino, no tenemos libertad ni libre albedrío, simplemente viviríamos en un mundo programado donde nadie sería realmente culpable de sus propias acciones porque no a tenido la posibilidad de escoger una opción u otra, sino que ya había sido predestinado a tomar esa decisión.Me niego a creerlo, eso solo llevo al conformismo, al fin y al cabo, si todo esta predestinado ¿porqué hacer algo por mejorar nuestra forma de vivir, ayudar al prójimo o simplemente conseguir algo de comida caliente para esta noche? Si una de esas situaciones tiene que pasar, pasará, y si nace en mi el sentimiento, la necesidad de "cambio", no sería cosa mía, sino que ya estaba preparado. Me da miedo pensar siquiera en la causalidad, me niego a creerlo. Los humanos somos libres.

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